Diseño de experiencia · 2026

Gabinete Extemporáneo

¿Y si te asignaran un puesto de trabajo antes de la primera clase? La Escuela de Innovación del ITBA no tenía ceremonia de ingreso. Diseñamos una que empieza sin avisar que empezó.

Año
2026
Cliente
Escuela de Innovación, ITBA
Campo
Diseño de experiencia y ficción especulativa
Estado
Diseño y especificación entregados, 2026
Un sillón gris vacío contra una pared blanca, con dos almohadones con el logo del ITBA, frente a una puerta cerrada de madera clara, sobre un piso vinílico con franjas azul marino

La entrada, antes de los molinetes. Lo que hay más adentro no se muestra: la próxima cohorte tampoco tiene que saberlo.

El encargo: una bienvenida que no existía

¿Y si te asignaran un puesto de trabajo antes de la primera clase?

Los programas de la Escuela de Innovación duran semanas o meses. No hay ingreso, no hay colación, no hay nada que marque que empezaste. El participante pasa el molinete, sube por el ascensor, entra al aula y se sienta. Eso era todo.

Planta baja del edificio: molinetes de acceso, tres ascensores al fondo bajo un cartel que dice PB, piso vinílico claro con franjas azules y cielorraso de paneles fluorescentes
Planta baja. Se pasa el molinete, se sube, se entra al aula.

El pedido llegó al revés de como suele llegar. No querían un video institucional ni un kit de bienvenida con una libreta. Querían que el primer contacto físico con el edificio formara parte del trabajo del programa y que, además, empujara a la persona a anotarse en el siguiente.

La pregunta que abre todos los programas es una sola: ¿cómo será tu trabajo en 2028? Elegimos ese horizonte por una razón operativa. 2028 cae adentro de la vida laboral de quien está cursando, lo bastante cerca como para que nadie pueda contestar que eso no le toca y lo bastante lejos como para que nadie tenga la respuesta.

El caso en cuatro respuestas

Qué nos pidieron
Una bienvenida para los programas ejecutivos de la Escuela de Innovación del ITBA. No un video ni un kit: algo que pasara en el edificio, que funcionara igual para grupos de siete y de cuarenta y cinco personas, que se montara y se desmontara solo, que lo pudiera operar personal de la Escuela sin nosotros presentes, y que dejara a la gente con ganas de anotarse en el programa siguiente.
Qué hicimos
La ideación, el diseño y el relevamiento funcional y técnico completo. Catorce roles con sus fuentes, el escritorio y su panel de herramientas con especificaciones de construcción, tres mails, guiones del moderador en tres duraciones, protocolo para grupos grandes, contingencias para cuando algo falla, el brief del principio estético para carpinteros e imprenta, y la especificación de la aplicación que asigna los roles. Todo lo que hace falta para construirlo, menos construirlo. Si la Escuela lo necesita, pasamos por el espacio a revisar que el montaje respete el diseño.
Qué pasó después
Entregamos en 2026. La compra, la construcción y la puesta en marcha quedan a cargo de la Escuela, con su Lab y proveedores externos. Nosotros no montamos ni operamos: nuestro trabajo termina donde empieza el del carpintero. Lo que la institución haga con la instalación no forma parte de lo que publicamos.
Qué diríamos hoy
Lo que más discutimos fue la regla de no explicar: cada vez que alguien propone un cartel que aclare qué está pasando, la experiencia pierde. Y hay una prueba que solo se puede hacer con la instalación en pie: cuántos de los que pasan por el Gabinete se anotan después en otro programa. Ese número todavía no existe.

El rito: lo que traés y lo que te llevás

Días antes llega un mail que no dice bienvenida, no dice experiencia, no dice programa. Dice que el registro fue procesado, adjunta un código y pide una sola cosa.

Mail de confirmación

Asunto: Tu registro fue procesado

Recibimos tu solicitud. El sistema procesó tus datos y confirmó tu ingreso al próximo ciclo de transición. Tu lugar está reservado.

Fecha:
Hora:
Ubicación:
Número de referencia: TRN-⁠2028-

Importante — Traé tu herramienta de aprendizaje:

Cada persona que pasa por este proceso trae consigo una herramienta. No te la vamos a dar nosotros. Ya la tenés.

Es la herramienta que usás para aprender. Un cuaderno donde anotás todo. Una laptop. Una lapicera que te acompaña hace años. Un libro que estás leyendo. No hay herramienta correcta o incorrecta. Hay una herramienta tuya.

Esa es la parte que hace que el rito funcione. Sin ella el participante llega a recibir cosas. Con ella llega trayendo algo, y lo que reciba después va a tener con qué compararse.

Entra al edificio. Sube. Sale al rellano y encuentra la pantalla de siempre diciendo otra cosa. Camina por el pasillo. Escanea su código. La pantalla le asigna un número de cajón, y adentro del cajón están su credencial, un tríptico con su rol y una tarjeta que indica qué herramienta retirar del panel de la pared. No elige: el sistema ya eligió. Firma un registro de incorporación, lo deja en una bandeja donde están las firmas de las cohortes anteriores, y se lleva la herramienta.

Noventa segundos por persona. Un grupo de cuarenta y cinco pasa en poco más de una hora, dividido en micro-⁠cohortes que esperan en aulas vacías. Los que esperan reciben una hoja.

Registro previo — uso interno

Anotá una habilidad que hoy usás sin pensar.

Anotá una decisión que hoy te cuesta delegar.

Guardá el papel. No lo compartas.

En ningún momento se dice 2028. El moderador tiene una lista de palabras que puede usar —⁠sistema, registro, proceso, asignación, incorporación, lote⁠— y otra que no: experiencia, actividad, dinámica, futuro, ITBA. El año aparece impreso en la credencial y el participante lo lee solo, con el objeto en la mano. Ese es el momento, y no lo produce ninguna pantalla.

El marco se revela recién en el aula, cuando el facilitador puede decir que acaban de pasar por el Gabinete Extemporáneo y volver sobre la pregunta durante todo el programa. Dos días después llega un último mail confirmando que el documento quedó archivado. Cierra aclarando que fue generado automáticamente y que no representa la opinión de ningún individuo.

Lo que sigue son las piezas del sistema, con lo que no se puede contar tapado.

Los objetos

Ninguno es una pantalla y ninguno se explica.

El escritorio. Centro del espacio y única superficie de contacto, intervenido cromáticamente hasta volverse imposible de ignorar en un pasillo institucional. Puede ser un escritorio existente de la Escuela: el principio no pedía un mueble nuevo, pedía un mueble reconocible y corrido de lugar. Encima hay una taza, un mate, post-⁠its en el monitor con las tareas del operador. Uno de ellos dice «¿Por qué siempre el cajón 7?».

El teclado. Tiene una tecla grande que dice Learn donde iría otra, y funciona: apretarla es lo que dispara la asignación del rol. La identidad Ctrl+Alt+Learn de la Escuela se vuelve algo que hay que presionar.

La herramienta. Una llave inglesa, una lupa, una linterna. Herramientas reales de tamaño normal, ploteadas en vinilo flúo de punta a punta, que entran en una mochila. Reconocible al cien por ciento y corrido un diez, como los objetos domésticos intervenidos de Uninvited Guests, de Superflux. Nadie la guarda en un cajón: queda sobre el escritorio de la oficina y alguien pregunta qué es. Ahí va a seguir trabajando la instalación, dos semanas después, sin nosotros.

La biósfera. Una esfera de vidrio sellada con un ecosistema que se sostiene solo: plantas, agua, sustrato y microorganismos en equilibrio, sin mantenimiento, durante años. Va al costado del escritorio, sin pedestal, sin vitrina, sin cartel. Es la planta de oficina de 2028. Si alguien pregunta qué es, el moderador tiene permitido contestar que es su planta, que lleva tres años ahí y que nunca le hizo nada.

El documento firmado. La única pieza que el participante entrega en vez de recibir.

Sistema de Transiciones

Registro de Incorporación — Ciclo 2028

Fecha de proceso:

Por la presente, confirmo mi incorporación al sistema y acepto el rol que me ha sido asignado.

Entiendo que este documento quedará archivado junto con los registros de quienes me precedieron y quienes vendrán después.

Firma:

Los catorce roles

Supervisor de Ecosistemas de IA. Curador de Datos Organizacionales. Analista de Riesgos Climáticos. Estratega de Transformación PyME. Desarrollador de Soluciones AgTech. Catorce en total, cada uno con definición, tareas de un día común, habilidades duras y blandas, tensiones características y una provocación impresa en el tríptico. Ninguno inventado desde cero.

Cada rol salió de cruzar dos cosas. Los cinco escenarios del marco Convergencia 5.0, desarrollado por Karen Zeolla para la Escuela, que están escritos al año 2045 y que comprimimos a 2028 hasta volverlos tensiones que ya se notan. Y el catálogo real de programas de la Escuela: cada rol declara la trayectoria concreta que lleva hasta él, con las certificaciones que el ITBA efectivamente dicta. Un rol que no conecte con algo que se enseña no entra.

El participante no sabe nada de eso. Recibe una credencial.

Credencial

2028

Registro verificado · Código: TRN-⁠2028-

El panel central de cada tríptico describe una jornada. El del Supervisor de Ecosistemas de IA arranca revisando los tableros de comportamiento de cuarenta y siete agentes activos: uno cambió su patrón de recomendaciones durante la noche y hay que decidir si es un error, una deriva o aprendizaje legítimo. Debajo, las señales que sostienen ese escenario: el 78 % de las empresas ya adoptó IA en alguna función, contra el 72 % un año antes y el 55 % dos años antes, el 98,5 % de las organizaciones prevé necesitar más personal de gobernanza de IA en los próximos doce meses, y el reglamento europeo de inteligencia artificial rige desde agosto de 2024.

Detrás de la asignación hay cupos: cada cohorte tiene que recibir un mínimo de roles con carga narrativa fuerte y un máximo de los que arrancan más fríos, y las probabilidades se recalculan a medida que se asigna. Nadie elige su rol. Un rol elegido es una preferencia; uno asignado hay que discutirlo con alguien.

Fuentes: marco Convergencia 5.0 (Karen Zeolla, Escuela de Innovación ITBA); McKinsey & Company, «The state of AI: How organizations are rewiring to capture value» (2025); IAPP, «AI Governance Profession Report 2025»; Stanford HAI, «AI Index Report 2025»; Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, en vigor desde agosto de 2024; World Economic Forum, «Future of Jobs Report 2025»; Organización Internacional del Trabajo, IRENA y Agencia Internacional de Energía para los roles de los ejes energético y ambiental. Cada uno de los catorce roles lleva su propia lista de fuentes en el documento entregado. Los roles de 2028 son ficción; las señales que los sostienen, no.

Cómo lo hicimos

Futuro mundano. El principio es el de Nick Foster: en el futuro la gente sigue tomando café, perdiendo llaves y llegando tarde a las reuniones. Por eso la escena es un pasillo con un escritorio y alguien esperando que firmes.

El ciento diez por ciento. Si el estándar es cien, dar ciento diez. No doscientos, que es absurdo, ni ciento cincuenta, que es caricatura. Un diez por ciento que desplaza sin romper. Una llave inglesa flúo sigue siendo una llave inglesa; si el objeto deja de ser reconocible, el participante lo archiva como ciencia ficción y se despega. Esa regla terminó en un brief de una página para carpinteros y ploteadores, con seis preguntas de control: más de dos noes y la pieza vuelve.

Van Gennep, en serio. Un rito de pasaje tiene separación, umbral y reincorporación. Por eso el ascensor se interviene, por eso la espera tiene una hoja para llenar, y por eso hay algo que se deja, la firma, y algo que se lleva, la herramienta. Un rito donde solo recibís es un canje.

No romper el mundo. Fue la regla más difícil de sostener y la que más cosas cambió. Nadie del equipo entra a explicar. Si alguien documenta el evento con una cámara, lo hace en personaje. Cuando algo falla, el moderador no dice que hay un problema técnico: dice que el sistema tiene un proceso alternativo. Alcanza que una persona diga «qué buena esta experiencia de innovación» para que el rito pase a ser anécdota. Esa misma regla es la que deja a esta página sin fotos de la instalación.

Diseñar para que funcione sin nosotros. La instalación tiene que activarse a lo largo de todo el año, montarse y desmontarse cada vez, porque el pasillo se usa para otras cosas, y operarla tiene que poder hacerlo personal de la Escuela. Eso obligó a escribir lo aburrido, que terminó siendo la mitad del entregable: tres guiones del moderador de cuarenta y cinco segundos, noventa segundos y dos minutos según el tamaño del grupo; qué contestar si alguien llega tarde, si un código no escanea, si el sistema se cae; y hasta la libreta manuscrita que queda abierta sobre el escritorio, con las anotaciones de los lotes anteriores y un recordatorio de que el cajón 9 traba un poco.

El reparto de tareas. Nosotros ideamos, diseñamos y especificamos; la Escuela compra, construye e implementa con su Lab y proveedores externos. Eso cambió la forma del entregable. En vez de una maqueta linda, un documento que un carpintero, una imprenta y una moderadora pueden ejecutar sin tenernos al lado. Si hace falta, pasamos por el espacio a validar que lo construido respete el diseño, pero el objetivo era que no hiciera falta.

Lo que abre. Que una cohorte entre al aula con un objeto flúo en la mano y una pregunta ya instalada, antes de que empiece la primera clase. Lo que la Escuela haga con eso no forma parte de lo que publicamos.

Créditos

Equipo
Nicolás Bronzina, Sergio Petrocelli, Ezequiel Politi · BPP Analytics & Design
Cliente
Escuela de Innovación, ITBA
Marco
Convergencia 5.0 (Karen Zeolla, Escuela de Innovación ITBA)
Construcción
Escuela de Innovación con Lab ITBA y proveedores externos
Año
2026

BPP Analytics & Design · Buenos Aires · Madrid

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